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Seguridad en Instalaciones Eléctricas II

Dimensionamiento de conductores

Los conductores eléctricos se dimensionan en base a dos criterios: Intensidad de corriente que impone la carga y caída de tensión que se produce en la línea.

Según el diámetro de cada conductor, este tiene asociada una capacidad de transporte de corriente (en Amperes), en la cual también tiene que ver su aislación (recubrimiento) y el método de canalización a emplear (tubería, canaleta, etc.). Los distintos tipos de aislación existentes para los conductores tienen relación con el uso y ambiente en el que se van a situar estos, es decir que pueden ser resistentes al agua, líquidos corrosivos, radiación UV, etc.

En todo caso, como premisa del dimensionamiento de conductores se puede establecer que:

I carga< I disyuntor < I conductor

Donde:

I carga = corriente nominal de la carga o consumo eléctrico.

I disyunto = corriente nominal del interruptor automático que protegerá al circuito

I conductor = Capacidad máxima de transporte de corriente del conductor seleccionado.

El segundo criterio (caída de tensión) tiene relación con el hecho de que mientras más lejos se encuentre el punto de consumo del punto de suministro, la caída de tensión en el extremo de la línea será mayor. Esto puede solucionarse empleando conductores de mayor diámetro al seleccionado originalmente.

Se exige el uso de colores estandarizados para identificar los distintos conductores: los conductores de fase deben ser de color azul, negro o rojo, el neutro debe ser color blanco y el conductor de puesta a tierra de protección debe ser de color verde y el retorno para los interruptores debe ser color amarillo.

Tierra de servicio

La puesta a tierra de servicio corresponde a un método de protección contra elevaciones de tensión producidas por fallas en el sistema de distribución (corte del neutro en el tendido eléctrico). La “tierra de servicio “consiste básicamente en conectar a tierra el neutro de la instalación eléctrica, comúnmente en el punto de empalme, mediante un electrodo de cobre, o bien un enmallado.

Tierra de protección

La puesta a tierra de protección es uno de los elementos más importantes de una instalación eléctrica, en lo que se refiere a protección a las personas contra contactos indirectos.

Este sistema consiste en conectar a tierra todos los elementos conductores (carcasas) de los equipos que, bajo condiciones normales, no deberían presentar tensiones de contacto peligrosas. Es para esto que a los toma corriente llegan tres alambres (fase, neutro y tierra), lo que permite que cada artefacto que sea enchufado a una toma de corriente pueda quedar conectado a tierra de protección.

Una buena puesta a tierra de protección nos asegura que ante una falla de aislación (conductor de fase en contacto con partes metálicas expuestas de un artefacto, como por ejemplo una lavadora) se produzca la descarga a tierra operando las protecciones del caso y no quede esta falla latente, a la espera de que alguien toque esa superficie para canalizarse a través de esa persona, electrocutándola. El buen funcionamiento de la puesta a tierra depende del valor de resistencia eléctrica que se logre en su instalación.